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Introduccion

Introduccion by  Eduardo Almeida Acosta, Editor

Author: Eduardo Almeida Acosta, Editor

Abstract:


Article:

INTRODUCCION

La Primera Conferencia Internacional de Psicología Comunitaria realizada en la Universidad de Puerto Rico, campus Río Piedras, en junio de 2006, fue una iniciativa audaz diseñada para congregar por primera vez a los psicólogos comunitarios de todo el mundo. El tema general fue “Agendas Compartidas en la Diversidad”. La Conferencia fue exitosa al desplegar la diversidad de agendas de la Psicología Comunitaria y al ofrecer la oportunidad de intercambiar la gran variedad de experiencias en las que se encontraban involucrados los psicólogos comunitarios.

La Segunda Conferencia tuvo lugar en junio de 2008 en Lisboa, Portugal. Esta vez fue el Instituto Superior de Psicología Aplicada el encargado de convocar. El tema escogido fue “Construir Comunidades Participativas, Potenciadoras y Diversas: Visualizar la Psicología Comunitaria desde una perspectiva mundial.” Esta vez el propósito de la reunión internacional fue alentar a los psicólogos comunitarios para construir comunidades caracterizadas por la participación y el empoderamiento, aprendiendo de la diversidad de investigaciones e intervenciones de los participantes. Esta Conferencia fue un segundo acontecimiento destacado, conformando y confirmando el estatus internacional de la Psicología Comunitaria.

La Tercera Conferencia, celebrada en junio de 2010 en la Universidad Iberoamericana Puebla, en México, tuvo como tema general “Aproximaciones Comunitarias a los Problemas Sociales Contemporáneos”. Buscó contribuir al estatus científico y profesional de la Psicología Comunitaria como un aporte internacional desde la perspectiva del contexto histórico y sociocultural de los problemas sociales actuales, y como una “Ciencia Enlace” multidisciplinaria capaz de ofrecer una contribución necesaria y original para enfrentarlos. La Psicología Comunitaria ha sido relevante en relación a los asuntos psicosociales clave confrontados por psicólogos comunitarios en países ricos y países en desventaja, desde la mitad de los años cincuenta del siglo pasado.

Tres fuentes importantes recientes de la Psicología Comunitaria Internacional proporcionan la información para conformar esta revisión general: International Community Psychology: History and Theories  (Reich et al., 2007); International Community Psycholgy: Shared Agendas in Diversity (Vázquez Rivera et al., 2009); e Historias de la Psicología Comunitaria en América Latina. Participación y Transformación (Montero y Serrano-García, 2011).

En los cincuentas y sesentas los problemas psicosociales importantes fueron: cómo atender a las necesidades de salud y de salud mental de la población mundial (Bennett, Sarason, Pichón Rivière, Moffat, Cueli); y cómo aportar contribuciones psicológicas relevantes para resolver problemas del desarrollo (Fals Borda, Seaman, Escovar).

En los años setenta las preocupaciones de psicólogos comprometidos se orientaron a responder a las necesidades de los pobres, de las minorías y de los ancianos. (Bronfrenbrener, Almeida, Rappaport, Kelly); y a cómo desarrollar estrategias sociopolíticas alternativas en las naciones en desventaja para terminar con la colonización y para mejorar la condición humana psicológica y material (Freire, Fanon, Maurer Lane, Duncan).

En los ochentas las exigencias fueron cómo responder a las demandas de igualdad de género y a las necesidades de los discapacitados (C. Kagan, Burton, Francescato, Bristo, Ornelas); y cómo enfrentar las dificultades psicológicas para el proceso mundial de democratización (Martín-Baró, Montero Rivas, Seidman, psicólogos Maoris, Teología de la Liberación).

En los noventas el mundo tuvo que preguntarse cómo tratar las nuevas epidemias (VIH-SIDA y otras) y la expansión de la adicción a las drogas (Serrano-García, Pérez Jiménez, Medina Mora, Natera, Orford); y también acerca de cómo enfrentar los impactos psicológicos de las imposiciones del mundo de las finanzas (Zapatistas, Dobles, Bader Sawaiia, Freitas, Fryer).

En los años 2000 nuevas amenazas tuvieron que ser consideradas: cómo combatir la degradación de los sistemas naturales del mundo y cómo tratar las consecuencias psicosociales de la nuevas tecnologías (Mercado, Montero y L. L., Legewie, Wiesenfeld, Malvezzi, Stark, V. Francisco, Voorhees, Blanchard, Obst); y cómo luchar por políticas públicas benéficas para el bienestar de cada ser humano y no sólo para las élites (L. T. Smith, E. Sánchez, Sánchez Vidal, Sixsmith, Sasao, Zambrano, Miranda, Aubry).

En los años que van de esta década (los 2010) el mundo busca estrategias para dar respuestas a los problemas que generan las migraciones y la recesión económica en todas partes (Papineau, Nafstad, Botchway, García Ramírez, Lundburg, Wolff); y para enfrentar las realidades psicosociales de dominación, discriminación, exclusión y violencia generadas por la poderosa tendencia capitalista de dar prioridad absoluta al lucro financiero a costa del bienestar de la humanidad (Trigo, Moreno, Sonn, Vargas Moniz, Bauman, Sacipa).

Los temas mencionados con anterioridad son sin duda algunas de las principales inquietudes psicosociales de las décadas históricas recientes. Esta visión de conjunto da razón de lo que motivó la adopción del tema principal para la Tercera Conferencia: Aproximaciones Comunitarias a los Problemas Sociales Contemporáneos. Este tema se enfocó a partir de cuatro ejes temáticos: Polarización económica, Interculturalidad, Nuevas Tecnologías, y Violencia. La Conferencia se diseñó para contribuir al estudio de esos grandes asuntos. En este primer volumen de las Memorias el lector encontrará los textos de los 16 conferencistas invitados, y en un segundo volumen aparecerán artículos escogidos de participantes.

Dada la importancia de las relaciones comunitarias, de interacciones cognitivas y emocionales en situaciones colectivas vitales, como un asunto vigente, estas Memorias se vuelven tanto más significativas por ofrecer fundamento adicional para esta emergente Psicología Comunitaria Internacional en tanto “ciencia enlace”.

Hay que reconocer que la Psicología Comunitaria ha sido hasta ahora poderosa en experiencias, diversa en agendas,  limitada en teorización y en institucionalización académica, y escasa en la comunicación de sus logros. También ha sido relevante el esfuerzo honesto por desenmascarar algunos de los mitos en voga y de las deformaciones acerca de lo que es la comunidad y la psicología comunitaria.

El asunto principal de las ciencias sociales desde la perspectiva de la psicología comunitaria no es solamente la relación entre el individuo y la sociedad, sino la relación entre individuo, comunidad y sociedad. La psicología comunitaria, en tanto “ciencia enlace”, reconociendo la diversidad de sus agendas locales y regionales, puede ayudar a estudiar y a entender problemas sociales desde las realidades humanas relacionales subyacentes. Puede también contribuir al conocimiento y a la comprensión de situaciones individuales objetivas y subjetivas ligadas a comportamientos sanos y patológicos y a condiciones mentales.

Esto quiere decir que el concepto y realidad de comunidad implica no sólo un papel mediador en los intercambios entre individuo y sociedad, sino que se vuelve en cierto sentido un tercer elemento importante en la explicación y el entendimiento del estatus y de la dinámica de la condición humana: relacionalidad, comunicación, conversación.

Cuando hablamos de comunidad en esta Introducción nos referimos a una forma de relación grupal sustentada en una interacción dinámica pero relativamente estable, que contiene estrategias de gestión de conflicto, y niveles variables de compartición de utopías. En otras palabras, tenemos en mente un proceso colectivo de un sistema en evolución de relaciones estabilizadas, de una red dinámica de comunicación, de un tejido de conversaciones concurrentes entre individuos, en los que se pueden encontrar mutualidad, afecto e identidad. La comunidad como relacionalidad adopta diferentes estructuras comunitarias según sus lugares y circunstancias, históricas y culturales. La Tercera Conferencia Internacional de Psicología Comunitaria se diseñó para construir conocimiento sobre la forma como diversas estructuras y experiencias comunitarias abordan y enfrentan las cuatro preocupaciones sociales principales de nuestro tiempo.

Cuatro conjuntos de artículos

Los contenidos de este libro aparecen ubicados en cuatro conjuntos de textos organizados según los temas abordados por los autores: Visión Crítica de la Psicología Comunitaria; Salud como Desafío Comunitario; Violencia como Atentado a la Vida Comunitaria; Culturas y Comunidades.

a) Visión Crítica de la Psicología Comunitaria

  Cuatro textos plantean cuestionamientos al desarrollo logrado por la Psicología Comunitaria.

- En “Desde la Complejidad y la Justicia Social hasta la Conciencia: Ideas que han construido la Psicología Comunitaria” Maritza Montero intenta construir un sistema teórico para la Psicología Comunitaria por medio del análisis de las ideas que han contribuido a conformarla, como una forma de estudiar y aportar soluciones a los problemas sociales que afectan a las comunidades con el fin de colaborar en la construcción de un mundo mejor. Este texto, que fue la Conferencia Inaugural, es una invitación a acompañar a la autora en el inacabado y descuidado esfuerzo de aportar mejores y más sólidos fundamentos teóricos a nuestra ciencia emergente.

- María de Fátima Quintal de Freitas desarrolla un modelo de análisis en su artículo “Psicología Comunitaria como educación política y concientización: Resistencias y posibilidades en la vida cotidiana” cuyo propósito es ofrecer un abordaje para hacer posible el paradigma de liberación. Se dan por existentes en programas comunitarios la participación comprometida en la transformación social y la concientización incrementada, sin tomar en cuenta los desafíos y dilemas planteados por los contextos actuales de globalización y exclusión. ¿Cómo asegurar caminos de cambio social fortaleciendo pequeñas redes de solidaridad? ¿Cómo involucrar? ¿Cómo mantener la involucración?

- “Pensamiento Crítico acerca de la Teoría y la práctica de la Psicología Comunitaria”  es el artículo de Esther Wiesenfeld en el que presenta una agenda exigente para los años venideros. Según Wiesenfeld puede considerarse a la Psicología Social Comunitaria Latinoamericana como una disciplina psicológica que ha tenido un desarrollo autónomo en la región. Comprende programas académicos y de aplicaciones en campo, múltiples áreas de intervención, procesos, campos de acción, poblaciones, actividades. La disciplina ha crecido incesantemente. Sin embargo, muchos cuestionamientos deben plantearse, en términos de valores y expectativas formulados inicialmente al poner en marcha la disciplina. Es necesario revisar su adaptación a los rápidos cambios sociales que están sucediendo, su utilidad teórica y metodológica, nuevos dilemas y desafíos, mitos comunitarios, formación universitaria, relevancia en el combate a la pobreza.

- Wolfgang Stark ofrece una propuesta para ampliar esta ciencia en su artículo  “Psicología Comunitaria como una Ciencia Enlace. Potenciales y Desafíos para Competencias Transdisciplinarias”. La Psicología Comunitaria debe ir más allá de sus inquietudes tradicionales y de su enfoque en comunidades locales. La idea comprende lograr una mayor colaboración con otras disciplinas, otras instituciones sociales, empresas de negocios; aprender de valores culturales diferentes a los propios; enfocar asuntos macro y micro en el análisis de la comunidad y en la construcción comunitaria; desarrollar la identidad de la Psicología Comunitaria como ciencia enlace.

El mensaje para la Psicología Comunitaria de estas cuatro contribuciones es  sobre la necesidad de incrementar la actividad teórica de la disciplina, de desarrollar habilidades analíticas y prácticas, de mantener vivo y alerta el ojo crítico, y de ampliar el alcance de sus inquietudes en tanto punto de convergencia científico.

En la Conferencia Inaugural Maritza Montero desarrolla la idea clave de Relacionalidad, de la que se derivan las nociones de sentido de comunidad y de identidad comunitaria. Fatima Quintal de Freitas contribuye a esta posición cuando relaciona el cambio social con la involucración individual creando pequeñas redes de solidaridad. Esther Wiesenfeld expone en su artículo la inquietud acerca de la inadecuación de la psicología comunitaria, tal como es entendida y practicada, en relación a los rápidos cambios de nuestras sociedades inmersas en una cosmovisión dominada por tendencias individualistas. Wolfgang Stark propone la necesidad de que la psicología comunitaria desarrolle su identidad como Ciencia Enlace, enfocando a la comunidad como un catalizador de asuntos sociales de nivel macro y micro.

b) La salud como desafío comunitario

Temas recurrentes, importantes para la Psicología Comunitaria, son las dificultades experimentadas por las personas que tratan de proveer servicios apropiados de salud comunitaria y por la gente sufriente que recibe esos servicios. Estas dificultades se presentan en los siguientes trabajos que insisten en tres temas: El primero es el bienestar de gente en situación de vulnerabilidad: personas que viven con padecimientos neurológicos de larga duración; familias y comunidades afectadas por adicciones; mujeres indígenas con una pareja alcohólica; gente sin casa y sin hogar en un país del primer mundo. Otro tema es la importancia de tomar en cuenta los aspectos culturales y circunstanciales de los afectados. El tercero es la necesidad del trabajo colaborativo entre disciplinas.

- En “Servicios de Bienestar para Personas que sufren Condiciones Neurológicas de Larga Duración: Involucración de Co-Investigadores en Investigación y en Diseño y Desarrollo del Servicio”  Judith Sixsmith afirma que  los servicios comunitarios de salud pueden favorecer el bienestar de la gente y no sólo atender a sus necesidades de salud y cuidado. Este capítulo subraya las estrategias de involucración en los servicios otorgados a gente con Padecimientos Neurológicos de Larga Duración, reenfocando las perspectivas de los proveedores de servicios que sólo ven a estas personas como necesitadas, o como problemas por ser resueltos, en vez de distinguirlos como seres humanos cuyo bienestar puede mejorarse con la ayuda de profesionales. El estudio incluye capacitación de co-investigadores. Presenta reflexiones sobre el proceso de involucración en diseño y práctica durante el servicio.

- Un desafío enorme para la salud y el bienestar de familias y comunidades es el que se origina en millones de gente cuyas vidas son negativamente afectadas por ingesta de alcohol y por adicción a drogas. Tener que enfrentar esto constituye una fuerte experiencia estresante. En “Reempoderando Miembros de Familias Desempoderadas por las Adicciones: ¿Apoyo para individuos o acción colectiva?” Jim Orford  presenta un programa de investigación que ha explorado en detalle la naturaleza de las experiencias de miembros familiares afectados y que ofrece un método para ayudar a estas personas. La investigación realizada en cuatro países sugiere la existencia de un conjunto común de experiencias de desempoderamiento, junto con algunas variaciones transculturales. El método de apoyo hace hincapié en las historias familiares, provee información relevante, elabora sobre dilemas de enfrentamiento y sobre construcción de apoyo social.

- Guillermina Natera tiene la experiencia de que es sumamente difícil modificar esquemas de consumo de alcohol en familias y comunidades indígenas. Sin embargo, estas familias viven en pobreza y sufren de las consecuencias del abuso de alcohol por parte de uno de sus miembros. Habitualmente no cuentan con ningún apoyo. “Los Itinerarios Mentales de la Vidas Cotidianas de Mujeres Ligadas a sus Parejas de Consumidores de Alcohol  en Exceso” describe un proyecto de investigación que estudió cómo sufren las mujeres con este problema en una cultura patriarcal: se les dificulta hablar con otros acerca del problema de su pareja. Se adoptó un modelo breve de intervención para ayudar a estas familias: escuchar respetuosamente acerca del malestar emocional de estas mujeres permitió a los investigadores descubrir los itinerarios mentales de estas personas y diseñar novedosas estrategias de enfrentamiento que lograron una reducción substancial de síntomas psicológicos, depresivos y de salud.

- La carencia de casa y hogar es un gran problema de salud pública social que afecta a gente en todo el mundo. Afecta también a países desarrollados. Se define como una situación vital en la que individuos y familias carecen de vivienda permanente como consecuencia de la pobreza y de la falta de apoyos adecuados. En el artículo “Investigación Realizada sobre los Sin Casa y Sin Hogar en Canadá desde una Perspectiva de Psicología Comunitaria” Tim Aubry se refiere a proyectos de investigación que se realizaron en Ottawa sobre carencia de casa y hogar: un estudio longitudinal que acompañó a un grupo de gente sin techo durante dos años; y un proyecto para la elaboración y divulgación de tarjetas de informe sobre carencia de casa y hogar. Algunos aprendizajes logrados fueron la necesidad de expandir esfuerzos de investigación y respaldo sobre el tema, la necesidad de hacerlo en colaboración con la comunidad, y la necesidad de hacer inversiones significativas para la divulgación de hallazgos de la investigación.

Estas cuatro presentaciones ofrecen nuevas luces (insights) al tratar problemas de salud comunitaria. Una finalidad importante de la Psicología Comunitaria de la Salud es procurar el bienestar de la gente, más allá de sus padecimientos. Perturbaciones de salud afectan no sólo a los individuos sino también y significativamente a las vidas de los colectivos en los que viven. Obstáculos patriarcales y otras limitaciones culturales pueden superarse diseñando estrategias comunitarias innovadoras. Problemas sociales de salud pública son globales, los esfuerzos de investigación para atenderlos deben ser objeto de políticas públicas locales.

Judith Sixsmith insiste en la importancia de tratar los asuntos de discapacidades neurológicas de largo alcance no sólo como un problema social o como un deterioro individual, sino como una necesidad colectiva de bienestar. Jim Orford y Guillermina Natera enfocan sus trabajos de la misma manera señalando los problemas de adicción no como una plaga social general o como una limitación individual, sino como una fuente de apuro y miseria para la familia y la comunidad. El trabajo de Tim Aubry acerca de los Sin Casa y Sin Hogar se ha orientado a tratar, no un problema social abstracto o a una situación individual, sino a un desafío comunitario para ser abordado localmente a través de adecuadas políticas públicas sociales.

c) Violencia, atentados a la vida comunitaria.

Esta sección incluye participaciones en un Simposio y en una Conferencia Magistral que buscaron suscitar debate crítico en relación a la violencia. La cuestión fue cómo entender la violencia desde el punto de vista de la Psicología Comunitaria y cómo puede incrementarse su entendimiento y las formas de enfrentarla. Los siguientes cuatro artículos hablan, desde las diferentes posiciones de los autores, acerca de su trabajo sobre la violencia: Violencia socio-estructural, política, xenofóbica y racial.

- En “La Guerra sin Balas: Violencia Socioestructural desde un Punto de Vista Crítico” un psicólogo comunitario, David Fryer, y una activista comunitaria, Cathy McCormack, hablan de su trabajo conjunto. Esa sinergia ha sido estimulante para entender y confrontar colaborativamente la violencia socio-estructural. Ellos apuntaron críticamente a las interconexiones entre pobreza, desigualdad, desempleo y destrucción psicosocial. La activista comunitaria caracterizó a estas interconexiones como manifestaciones de una “Guerra Sin Balas” establecida contra gente oprimida. Ella ha promovido la concientización de la población. El psicólogo comunitario por su parte ha tratado de desarrollar la noción de “Guerra Sin Balas” para dotarla de legitimidad teórica. El capítulo ofrece el marco de referencia discursivo. Colaboración de largo tiempo entre activismo comunitario y psicología comunitaria se proponen como forma de lograr pensamiento y acción efectivos.

- Stella Sacipa Rodríguez es la autora de “Construyendo Culturas de Paz en la Vida Comunitaria, frente a una Violencia Política que se Intensifica en Colombia”. El propósito del capítulo es reflexionar y crear culturas de paz en relación a los desafíos planteados en un país como Colombia inmerso en violencia política, desde la Psicología Comunitaria y desde la Psicología Política. La autora estudia experiencias provenientes de tres fuentes: informes de organizaciones religiosas; comunicaciones del “Grupo de Investigación sobre Lazos Sociales y Culturas de Paz”; e informes de investigadores de disciplinas no psicológicas estudiando problemas de violencia. La autora señala la fascinación que hay por la violencia en Colombia, las acciones represivas que ejerce diariamente el gobierno, y el sistema político, como obstáculos para lograr una cultura de paz.

- El artículo de Norman Duncan “Cosechando el Torbellino: Violencia Xenofóbica en Sudáfrica” informa que este tipo de violencia no desapareció cuando se superó el Apartheid. El país fue azotado por olas de ataques violentos contra extranjeros, muchos de ellos personas de color y la mayoría pobres. Más de 70 murieron y 120,000 fueron desplazados. La intensidad y la motivación aparente para esta violencia constituyó una sorpresa para muchos. Este capítulo examina las causas de esta violencia. El texto explora posibles contribuciones de la Psicología Comunitaria para enfrentar la violencia xenofóbica.

- En su Conferencia Magistral Christopher Sonn explora los desafíos, tensiones y posibilidades para la pedagogía y la investigación comunitaria en contextos en los que las relaciones se caracterizan por dinámicas de dominación y subyugación en Australia. En “Investigación y Práctica en la Zona de Contacto: Elaborando Recursos para Desafiar a la Exclusión por Raza”, el autor se basa en tres áreas de investigación y práctica en las que ha participado, examinando reacciones en relaciones intergrupales enfocadas a construcción de identidad. El autor se ha aventurado más allá de las fronteras de la Psicología Comunitaria para identificar las formas como se mantiene la opresión racializada. Se discuten algunos recursos conceptuales y metodológicos que han ayudado a visibilizar formas simbólicas que mantienen relaciones intergrupales caracterizadas por poder y privilegios relacionados con la raza.

Considerando los múltiples rostros de la violencia manifestados en las décadas recientes, los cuatro capítulos de la tercera sección exponen con claridad la utilidad de visualizar y confrontar estas facetas de agresividad inhumana enfocándolas desde una aproximación comunitaria. La “Guerra sin Balas”, es decir, la violencia socio-estructural sufrida por la mayoría de la población en el mundo puede ser combatida, según David Fryer y Cathy McCormack, por medio de educación popular y de apoyo académico a programas de nivel local comunitario. La violencia política experimentada en Colombia desde la mitad de los años cincuenta del siglo pasado y agravada en años recientes, ha sido estudiada y enfrentada por experiencias locales creadas por organizaciones religiosas y por equipos interdisciplinarios. Stella Sacipa Rodríguez informa acerca de su trabajo como psicóloga comunitaria miembro de un equipo que diseña objetivos de pacificación a nivel comunitario. La violencia política es estructural y se sustenta en acciones de líderes individuales, pero una aproximación de intervención comunitaria ha demostrado ser una estrategia efectiva. A veces se piensa que la violencia xenofóbica parece haber sido descartada cuando todo un país ha derrotado una realidad de discriminación generalizada como la del Apartheid. Sin embargo, Norman Duncan hace notar en su artículo que el problema no puede solucionarse si no se desenraizan culturalmente las semillas de xenofobia en las comunidades locales. La Conferencia Magistral de Christopher Sonn hace explícito que la opresión y la violencia de tipo racial no pueden ser realmente enfrentadas y superadas hasta que se evidencien formas colectivas simbólicas de relaciones racializadas intergrupales.

Hay muchas caras de la violencia. En este libro se exploran cuatro de ellas: Violencia relacionada con la pobreza generada por las estructuras sociales; con la  violencia desencadenada por guerras interminables; con una cultura de violencia que se perpetúa una vez que parece haber desaparecido el colonialismo; y con formas sutiles de mantener opresión racializada. La Psicología Comunitaria puede contribuir a hacer patentes las causas psicológicas de la violencia, a construir culturas de paz, a reconocer las profundas semillas de violencia depositadas por un colonialismo de muchos años, y a estar alerta para no reproducir, hasta con buenas intenciones, opresión racializada.

d) Culturas y Comunidades

La Psicología Comunitaria toma en cuenta la diversidad cultural de los escenarios en los que se realizan investigaciones, intervenciones, reflexión y acción. Cuatro artículos se refieren a esta heterogeneidad de aproximaciones comunitarias en experiencias diferentes: Un nuevo programa nacional de atención primaria de salud, el Modelo de Enfermera y Médico Familiar, que toma en serio las relaciones cultura-salud; el desarrollo de la Psicología Comunitaria en un país caracterizado por fuertes raíces culturales indígenas; las posibilidades de vida comunitaria en una cultura contemporánea dependiente de los aparatos (gadgets); el necesario cambio del paradigma cultural de nuestros tiempos, de uno individualístico a uno de solidaridad, como la única posibilidad para el desarrollo de sujetos y la creación de comunidad.

- Alicia Martínez Tena presenta una aproximación multidisciplinaria para comprender los factores sociales y culturales ligados a situaciones saludables y no saludables y para describir las características del modelo de Cultura-Salud de Atención Primaria desarrollado en Cuba. Diferencias culturales regionales se toman en cuenta para entender la forma de vida del paciente, sus prácticas culturales y sus lazos con miembros de la familia y con otros actores sociales de su comunidad. El artículo “Factores Culturales y Atención Primara de Salud en Cuba. Una visión desde la Práctica Comunitaria” insiste en la necesidad de desarrollar un proceso de comunicación cultural que incluya la práctica de escuchar atentamente al paciente, de reconocer sus patrones culturales de comportamiento, y la negociación con él de las recomendaciones terapéuticas.

- En “Psicología Comunitaria y Problemas Sociales en México” Eduardo Almeida afirma que las culturas indígenas son la columna vertebral de la vida comunitaria en México. Años y siglos de tratar de hacer desaparecer las formas de vida Mesoamericanas de la población mexicana han fracasado. La Psicología Comunitaria como una ciencia social emergente en México no se puede entender sin estos antecedentes. Psicología psicoanalítica, conductista, clínica, social y laboral han sido utilizadas como Psicología Comunitaria para estudiar e intervenir en poblaciones mexicanas diversas. La disciplina en México ha evolucionado informalmente a través de prácticas y reflexiones de psicólogos mexicanos confrontados por problemas sociales acuciantes.

- La cultura individualística que campea en los países industrializados, y que gradualmente se vuelve el modelo de vida en todas partes, no favorece la vida comunitaria. Sigmar Malvezzi insiste en este punto en “La Sintaxis de la Sociedad Actual y la Construcción de Vida Comunitaria”. La gente está aprendiendo a depender de los aparatos (gadgets) más que de los demás. Esta cultura valora y hace dependiente a la gente de sus sensaciones. Otro rasgo actual es el culto de la urgencia, tiempo y espacio se están achicando y las personas dependen de flujos y de coyunturas. Estas condiciones favorecen la sedentarización social y la individualización. Sin embargo, la vida comunitaria es la condición humana. En ella los seres humanos encuentran mutualidad, afecto e identidad. En la guerra que los seres humanos llevamos con la propia conciencia, las armas más poderosas son la reflexión y el afecto, recursos que se encuentran, no en los aparatos (gadgets), sino en la vida comunitaria.

- “Sujeto y Comunidad a Contracorriente”, la Conferencia Magistral de Pedro Trigo, ofreció un programa radical para la Psicología Comunitaria. Sujetos humanos y comunidades humanizadoras no pueden florecer, afirma Trigo, en una cultura de individualismo y corporativismo, la tendencia que predomina en nuestro tiempo. Para superar esta poderosa cultura se requiere una masa crítica de auténticos sujetos humanos inmersos en comunidades no fundamentalistas y en asociaciones libres que promuevan la vida y el reconocimiento de los otros, particularmente de los pobres. Una experiencia de más de tres décadas viviendo en barrios pobres de ciudades latinoamericanas hizo consciente al autor de este capítulo, de que la cultura suburbana de estas poblaciones se caracteriza por el conato agónico (la lucha) por una vida digna, totalmente diferente del conato (la lucha) individualístico de mantenerse uno mismo en la vida. Gente pobre que vive en suburbios urbanos decadentes son capaces de superar gobiernos negligentes, falta de empleos productivos, y condiciones negativas de vida. Haciendo esto se constituyen en sujetos humanos extraordinarios. Las Comunidades Eclesiales de Base favorecen esta cultura de convivialidad desde la que puede crearse un tejido comunitario.

Los capítulos anteriores contribuyen a explicitar la cara cultural del concepto de comunidad. Alicia Martínez Tena describe el Programa Cubano de Salud como una forma nueva de buscar el bienestar de la población, mirando a los problemas sociales de salud no como asuntos nacionales o como malestares individuales. Eduardo Almeida insiste en la importancia de la Psicología Comunitaria, como una perspectiva científica no aprovechada para atender los problemas psicosociales de México. La vida comunitaria fue, ha sido y seguirá siendo un rasgo cultural de identidad. Las raíces de esta afirmación pueden encontrarse en el hecho empírico de la influencia de las culturas indígenas en todas las facetas de la vida nacional. El artículo de Sigmar Malvezzi hace patentes las causas de gran parte de los problemas sociales de nuestro tiempo señalando que la gente de las naciones ricas, y cada vez más la de los países pobres está insatisfecha con sus sociedades. Y otorgan su confianza existencial más a “gadgets” (aparatos) que a personas. Pedro Trigo ofrece la propuesta más radical en términos de lograr una sociedad humana integrada por seres humanos fraternales en tanto sujetos.

Los cuatro últimos capítulos de este libro ofrecen la posibilidad de ver, desde perspectivas diferentes, las diversidades culturales de estudios e intervenciones realizadas por la Psicología Comunitaria: Los efectos benéficos de considerar factores culturales en un programa nacional de salud; la riqueza y fecundidad de recurrir a viejas y vulnerables  tradiciones culturales para entender mejor situaciones y dificultades comunitarias actuales;  la conciencia de que la cultura prevaleciente de aparatos (gadgets) promovida por el uso acrítico de nuevas tecnologías está dañando a la gente, y que existe la promesa de una vida más humana promoviendo una cultura comunitaria de mutualidad, afecto e identidad; y, finalmente, la propuesta de realizar un cambio radical de una cultura individualista a una cultura convivial capaz de crear comunidades de vida digna para todos y cada uno.

Los Talleres Pre-Conferencia

Tras esta presentación de las 16 ponencias invitadas, queremos reconocer el trabajo desarrollado por los 10 Talleres Pre-Conferencia que fueron dirigidos por 14 expertos invitados.

Dolores Miranda y María Montero expusieron las principales características teóricas y metodológicas de la Psicología Comunitaria a los participantes que tomaron el Taller “Formación de Psicólogos Comunitarios”. Dolores y María intentaron desarrollar en los talleristas competencias en análisis crítico, en propuestas de solución a problemas comunitarios específicos y en evaluación de posibles intervenciones.

Irma Serrano-García y David Pérez Jiménez ofrecieron conocimiento y habilidades de evaluación a gente involucrada en organizaciones comunitarias. El Taller “Evaluación de Proyectos Comunitarios” incluyó conferencias y actividades interactivas con los participantes.

El Taller “Abordaje de las Cuestiones Éticas en la Acción Comunitaria”, impartido por Alipio Sánchez Vidal, se diseño para crear habilidades para enfrentar implicaciones éticas al trabajar con problemas sociales difíciles durante intervenciones comunitarias.
Los participantes manifestaron un gran interés en el Taller “La Violencia en las Relaciones Afectivas de Pareja” dirigido por Leonor Cantera. Muchas de ellas y ellos ya estaban comprometidos en programas de prevención y solución de problemas en relación a estas situaciones de violencia.

Serdar Degirmencioglu de Turquía, y Jorge Basaldúa de México discutieron con los participantes cómo crear condiciones favorables para lograr la participación de jóvenes en decisiones comunitarias. El título del Taller fue “Acción Comunitaria y Juventud”.
Jorge González y José Amozurrutia estudiaron con los participantes Nuevas Tecnologías en el taller “Comunidades Emergentes de Conocimiento Local” empleando Cibercultura para crear grupos de cognición distribuida.

En el taller de Tom Wolff sobre “Coaliciones Comunitarias” se trabajó sobre la manera de lograr comunidades saludables, desarrollando el poder de soluciones colaborativas a favor de la justicia social.

“Perfiles comunitarios, Redes y Análisis Organizacional: Instrumentos para empoderar mujeres y grupos minoritarios”, un Taller dirigido por Donata Francescato, criticó ideologías políticas de dominación social y enfocó procesos de empoderamiento para mujeres y minorías. Los participantes experimentaron instrumentos creativos tales como novelas, películas, chistes y narrativas para explorar dimensiones afectivas.

Jaime Alfaro Insunza y Alba Zambrano enfocaron su trabajo a prácticas comunitarias de intervención en programas de políticas sociales. El Taller “Políticas Públicas y Psicología Comunitaria” estudió tres Comunidades Españolas Autonómicas y tres localidades Chilenas en la región de Araucania.

Los movimientos Sociales de Resistencia Civil, una estrategia clave para enfrentar nuestros problemas contemporáneos fue el tema del Taller “Cultura y No-Violencia Activa”. Pietro Ameglio presentó el programa Gandhiano del “Swaraj” (auto-gobierno) y de la “Satyagraha” (el poder de la verdad) como una aproximación oportuna para un movimiento de paz con justicia y dignidad.

Homenajes

La Tercera Conferencia Internacional de Psicología Comunitaria organizó una sesión de Homenaje para honrar a dos psicólogos extraordinarios y a una comprometida activista comunitaria.

Isaac Prilleltensky presentó la vida y logros de Seymur B. Sarason, un psicólogo norteamericano cuyo trabajo fundacional sobre escenarios sociales y su influencia en problemas individuales ayudó a establecer la Psicología Comunitaria en los Estados Unidos.
Sigmar Malvezzi hizo un recordatorio de Silvia Tatiana Maurer Lane, una psicóloga brasileña que propició una psicología social transformadora capaz de enfrentar las situaciones de colonización y explotación violenta en América Latina. Para abordar este desafío Silvia propuso a la Psicología Comunitaria.

Eva Gálvez, miembro de una ONG que trabaja con poblaciones oprimidas, recordó la vida comprometida de Alberta Cariño, su compañera en la lucha por la emancipación de la gente en una región indígena, y que fue asesinada cuando llevaba víveres a un poblado controlado por sicarios al servicio de los intereses políticos de un corrupto gobernador del Estado de Oaxaca.

Reflexiones Finales

La Tercera Conferencia Internacional de Psicología Comunitaria ha aportado su modesta pero relevante contribución al desarrollo de nuestra disciplina. Aunque  tal vez es cierto que “no hay nada  nuevo bajo el sol” en relación a la condición humana, particularmente ante la irracionalidad, las patologías, la violencia y la discriminación, hay por lo menos cuatro problemas en la situación del mundo contemporáneo que lo impactan y que difieren en magnitud y complejidad a los de antaño. Estos problemas fueron abordados por la 3ª Conferencia: Los efectos negativos de la “globalización” como polarización económica entre ricos y pobres; la desigual distribución de las nuevas tecnologías y sus graves consecuencias de sedentarización y solipsismo; las asimetrías en las relaciones interculturales incrementadas e intensificadas por los procesos migratorios; y el casi increíble despliegue de violencia en todo el mundo.

La realización de la 3ª Conferencia en Puebla fue un desafío temible. Pero ha sido la aventura de un logro comunitario. Esperamos que este primer volumen de las Memorias, junto al segundo, ahora en preparación en Puerto Rico, pueda dar testimonio del avance de la Psicología Comunitaria Internacional como un servicio que contribuye a enaltecer y a dignificar la vida de cada ser humano.

Permítanme recordar al final de esta Introducción palabras de Fernando Pessoa que expresaron la animada atmósfera vital de esta 3ª Conferencia:

“De todo quedaron tres cosas:
La certeza de que estamos siempre comenzando.
La certeza de que había que seguir.
La certeza de que seríamos interrumpidos
antes de terminar.

Hacer de la interrupción un camino nuevo,
hacer de la caída un paso de danza,
del miedo, una escalera,
del sueño, un puente,
de la búsqueda… un encuentro.

      Eduardo Almeida Acosta
      Editor
      Octubre de 2011


Referencias

Montero, M. y Serrano-García, I. (comps.). (2011). Historias de la Psicología Comunitaria en América Latina. Participación y Transformación. Buenos Aires: Paidós. 447 pags.

Reich, S. M., Riemer, M., Prilleltensky, I., Montero, M. (eds.). (2007). International Community Psychology: History and Theories. New York: Springer. 443 pags.

Vázquez Rivera, C., Pérez Jiménez, D., Figueroa Rodríguez, M., Pacheco Bou, W. y Resto-Olivo, J. (eds.). (2009). Psicología Comunitaria Internacional: Agendas Compartidas en la Diversidad. San Juan, Puerto Rico: Programa de Investigación y Refortalecimiento Comunitario, Instituto FILIUS, Universidad de Puerto Rico. 591 pags.


Author

Eduardo Almeida Acosta, Editor Eduardo Almeida Acosta, Editor

Eduardo Almeida Acosta obtained in 1976 a Ph. D. in Social Psychology and Personality at Cornell University, Ithaca, New York. He is a researcher on Community Psychology at the Health Sciences Department of Universidad Iberoamericana Puebla.


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